Ernesto Ráez Luna es político, ecólogo y escritor peruano. Hasta hace unos días trabajaba como asesor de alta dirección en el Ministerio del Ambiente de Perú –país que será sede de la Cumbre del Clima 2014 este diciembre–, puesto que dejó por discrepancias con las políticas ambientales actuales. En 2008, recibió el Premio Whitley para la Naturaleza por su trabajo de conservación de la cuenca del río Tambopata, una de las mayores concentraciones de biodiversidad de la Tierra. Ha trabajado durante años en la lucha contra la minería ilegal de oro en su país, y ha contado a Sinc durante la conferencia EcoHealth2014 en Montreal (Canadá) cómo ha afrontado este y otros retos ambientales.
En la península ibérica hay al menos diez especies de planarias terrestres exóticas que son originarias de Australia, Nueva Zelanda, Asia y América del Sur, según alerta un estudio en el que participan investigadores de la Universidad de Barcelona (UB). La invasión de estas planarias, que han entrado a través del comercio de plantas, puede causar importantes pérdidas económicas en la agricultura y daños a los ecosistemas naturales.
La urbanización es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad que se conocen, si bien las causas que subyacen son poco conocidas. Para comprender este fenómeno, un equipo internacional liderado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha recopilado datos de aves que habitan en 22 regiones del mundo y ha aportado evidencias claras de que las especies que toleran bien la urbanización son aquellas que poseen ciertas adaptaciones, como la de distribuir su esfuerzo reproductor en diferentes eventos en vez de poner “todos sus huevos en una única cesta”.
El bosque atlántico de Brasil es una de las regiones del planeta más ricas en biodiversidad y acoge un gran número de especies endémicas de gran valor ecológico y naturalístico. Conocer cuáles son los procesos que generan y mantienen la biodiversidad en los ecosistemas es una cuestión fundamental y controvertida en biología evolutiva y en la vertiente de la gestión de la conservación. En este escenario de trabajo, un equipo científico de la UB ha hecho un estudio filogeográfico integral analizando los patrones y niveles de diversidad genética de la planaria terrestre (Cephaloflexa bergi) en once localidades diferentes, dentro y fuera del corredor de Serra do Mar, en el bosque atlántico.
La Universidad de Oviedo acerca a pescadores, buceadores, estudiantes y público la realidad de las especies invasoras que pueblan el mar. La experiencia culminará con la creación de una red para la vigilancia medioambiental marina.
Las investigaciones en el corazón de Asia sirven para conocer mejor los ecosistemas de España. Con el Catálogo limnológico de los lagos de Mongolia, un proyecto dirigido por Miquel Alonso, colaborador del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona, se desarrollarán nuevas estrategias para diagnosticar el estado de los lagos de la península ibérica.
Leila Carmona, del grupo de Biología Marina y Pesquera, ha revisado desde un punto de vista molecular y morfológico una familia de moluscos gasterópodos marinos, los nudibranquios Aeolididae. De las 52 especies que ha recopilado, 18 eran desconocidas para la ciencia.
Investigadores del Grupo de Ecología y Restauración Forestal de la Universidad de Alcalá han dirigido un estudio que demuestra que la diversidad biológica incrementa el potencial de almacenamiento de carbono y la productividad de los bosques españoles.
Siempre se ha movido entre dos mundos, la ciencia y el arte, y eso es lo que llevó a José Pintado, del Instituto de Investigaciones Marinas en Vigo (CSIC), a crear en 2007 el proyecto Neuston. En él científicos y artistas de distintas disciplinas mantuvieron una serie de encuentros para tender puentes entre sus respectivas áreas de conocimiento. Pintado combina su actividad investigadora, dedicada al estudio y cría en cautividad de especies marinas protegidas, con la divulgación de la ciencia. Toda su actividad está impregnada de una concepción de la cultura como algo transversal.
¿Qué pasaría si un grupo de elefantes o rinocerontes salvajes campasen en la actualidad por el continente europeo? Esta es la propuesta de un grupo internacional de investigadores que ha estudiado la composición del paisaje del período interglacial anterior al actual –hace entre 132.000 a 110.000 años– en Europa. Su investigación muestra que el paisaje prehistórico era un mosaico variado de bosques estructurados por los grandes mamíferos.