Las vacunas están demostrando su verdadero potencial contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte, también con la variante Delta. Pero hay que seguir protegiéndose.
La confianza en una sanidad pública universal, la solidaridad, sentirse en riesgo y un relativo bajo eco del negacionismo han hecho de España una de las potencias en vacunación contra la covid-19. Pero según los expertos, los políticos deben cerrar filas en torno a la vacunación y el sistema sanitario para mantener lo logrado.
La vacuna contra la viruela, poco después de la Revolución francesa, marca el inicio de la vacunación como estrategia de salud pública en la lucha contra las enfermedades infecciosas. Sin embargo, el desarrollo de políticas sociales y sanitarias también es clave para mejorar la sanidad pública.
Tras realizar un estudio con más de 300 personas contagiadas con el SARS-CoV-2, investigadores de IrsiCaixa han comprobado que sus niveles de anticuerpos neutralizantes permanecían más de un año después del momento de la infección. Aunque en los pacientes hospitalizados la producción de anticuerpos es superior, su capacidad de bloquear nuevas variantes se ve más afectada en comparación a la de los asintomáticos o con síntomas leves, que generan menos anticuerpos, pero más protectores.
La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha autorizado este miércoles el primer ensayo clínico en personas de una vacuna española frente a la covid-19, se trata de PHH-1V de los laboratorios Hipra.
Con la población humana como campo de batalla, el SARS-CoV-2 y las vacunas llevan meses enzarzados en una escalada evolutiva. Ayer se hacía público que PHH-1V de la compañía Hipra será la primera vacuna contra la covid desarrollada íntegramente en España que se probará en humanos. Otro equipo español quiere lograr una vacuna nasal, capaz incluso de impedir la infección y expone aquí las estrategias de que dispone la ciencia.
No hay aún datos publicados que respalden la necesidad de una tercera dosis para todos. Algunos trabajos sugieren que podrían beneficiar a personas con trasplantes, aunque mucho más sólida es la evidencia de que las vacunas también protegen a esta población.
La Organización Mundial de la Salud pide que se aplacen los planes de poner tres dosis contra la covid-19 hasta que se haya inmunizado al 10 % de la población de cada país. El objetivo sería para evitar una desigualdad cada vez mayor entre las vacunaciones de los países ricos y pobres.
Las enfermeras y enfermeros somos fundamentales en esta pandemia, tanto en el cuidado del paciente como en la vacunación de la población general. Nuestro papel se extiende antes y después de la inmunización, acompañando a las personas con humanidad y empatía. Somos las mayores defensoras de la prevención.
La vacunación es de momento efectiva frente a la aparición de nuevas variantes, como la delta. No obstante, los expertos subrayan la importancia de tener la pauta completa para estar protegidos contra las nuevas versiones del virus.