Un nuevo método combina inteligencia artificial generativa y técnicas cuánticas para diseñar secuencias de aminoácidos capaces de adherirse a distintos plásticos. El objetivo del nuevo estudio es desarrollar tecnologías basadas en péptidos que ayuden a encontrar, capturar y destruir estas partículas microscópicas que contaminan los ecosistemas y dañan la salud humana.
Desde que fueron identificados por primera vez en el intestino y las heces, los científicos han hallado microplásticos en cada rincón de nuestro cuerpo. El último ha sido el cerebro. Sin embargo, todavía no están claras las consecuencias de esta acumulación para nuestra salud.
La industria textil se erige como una de las mayores fuentes de estas partículas. A través del lavado de tejidos sintéticos, contaminan océanos y suelos y afectan a sus organismos. Además, se meten en la cadena alimentaria y pueden ingerirse a través del pescado y el marisco.
Cada año se vierten al medio natural millones de toneladas de fragmentos de plástico, una polución que se ha extendido por todo el planeta. Pero con miles de estudios publicados, los científicos aún están investigando cuáles son los efectos concretos de la contaminación microplástica en el medio ambiente.
Un estudio de la Universidad de Boston revela que los residuos plásticos pueden impulsar la resistencia a los antimicrobianos en E. coli sin necesidad de antibióticos. Este hallazgo subraya la importancia de abordar la contaminación plástica como una prioridad de salud pública, según los autores.
El método, desarrollado por el CSIC, consigue sacar los contaminantes del agua y degradarlos hasta hacerlos desaparecer, lo que tiene grandes aplicaciones en plantas de tratamiento de residuos. Supone un proceso verde y energéticamente eficiente para eliminar microplásticos provenientes de cosméticos.
Este estudio, liderador por la Universidad de Valencia y realizado en un entorno agrícola mediterráneo, revela que el 71 % de los nidos del verdecillo contienen residuos plásticos, al igual que el 96 % de los nidos de la urraca común.
Hace ya más de cinco décadas que un estudio en Science alertaba de la presencia de pequeñas bolitas de plástico desperdigadas por aguas marinas. Igual que en el vertido que ahora afecta al norte de España. Repasamos la contribución de la ciencia en la respuesta a la emergencia y este problema de fondo que impacta en los ecosistemas y en la salud humana.
El vertido de pélets en las costas de Galicia tendrá, sin duda, negras consecuencias sobre la industria pesquera española. Aunque se pueda argumentar que ese sector puede no verse afectado, parece seguro que sí perjudicará la economía de pescadores y mariscadores.
De las especies bivalvas analizadas en este estudio, el 85 % de los mejillones y el 53 % de las ostras habían ingerido microplásticos. En el caso de los peces marinos de los estuarios estaban afectados en un 75 %, mientras que, en las zonas costeras próximas a las desembocaduras, el 86 % de la merluza europea y el 85 % de la langosta noruega contenía estas partículas contaminantes.