REFUGIOS CLIMÁTICOS

En el parque de El Retiro se registran hasta 8 grados menos que en sus calles colindantes

Al pasar cerca de espacios verdes como este parque madrileño, es habitual que los viandantes sientan una ligera brisa procedente de su interior. Investigadores españoles han comparado la temperatura ambiental próxima al Retiro con la de las calles de alrededor. 

Retiro
Las temperaturas entre las zonas más frescas del parque y las zonas cálidas urbanas variaron entre 4 o 5 grados. / Unsplash

En plena ola de calor, lo mejor es estar cerca de grandes espacios verdes como el parque de El Retiro. Gracias a la abundancia de vegetación bajan las temperaturas en estas zonas y se armoniza el clima.

Un equipo investigador español del proyecto MULTIURBAN ha llevado a cabo una campaña experimental en el parque madrileño para estudiar cómo influyen la vegetación y la estructura urbana sobre el microclima, el estrés térmico y la percepción personal de las temperaturas.

Gracias a la abundancia de vegetación bajan las temperaturas en estas zonas y se armoniza el clima

El proyecto ha sido liderado por la Unidad de Modelización Atmosférica (UNIMA) del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), y ha contado con la participación de la Universidad Complutense, la Agencia Estatal de Meteorología y el Ayuntamiento de Madrid.

Así influye en el microclima

En el marco del trabajo, las temperaturas entre las zonas más frescas del parque y las zonas cálidas urbanas variaron entre 4 o 5 grados; y puntualmente, se registraron diferencias de hasta 10 grados.

En concreto, los investigadores comprobaron que la temperatura máxima registrada se ubicó en la Calle Velázquez en la tarde del 23 de junio, donde se superaron los 40 grados durante al menos 40 minutos, mientras que en el interior del parque había 4 grados menos de diferencia.

Las temperaturas entre las zonas más frescas del parque y las zonas cálidas urbanas variaron entre 4 o 5 grados

Para analizar el microclima de la zona, se instaló una torre que permite obtener medidas meteorológicas de radiación solar y terrestre en la azotea de la Delegación Territorial de AEMET en Madrid, situada en el parque de El Retiro. También, se desplegó una red de sensores de temperatura y humedad tanto en el interior del parque como en las calles circundantes.

Este amplio dispositivo experimental permitió evaluar la interacción entre la atmósfera y las superficies urbanas, así como estudiar cómo variaba la temperatura del aire en función de la cobertura vegetal, la distancia al parque y las características del entorno urbano. Además de caracterizar el impacto de la vegetación sobre la temperatura del aire, se evaluó cómo estos cambios en el microclima se traducen en una reducción del estrés térmico y una mejora del confort de las personas.

Por otro lado, en el periodo estudiado se vieron 26 noches tropicales –temperaturas superiores a 20 grados – en todos los sensores urbanos y entre 6 y 9 noches tórridas –más de 25 grados– en función de la parte de la ciudad.

Estrés térmico

Aunque la temperatura del aire es uno de los principales factores que determinan el estrés térmico, no es el único. También influyen la velocidad del viento, la humedad, la radiación solar —si se está al sol o a la sombra—, la radiación emitida por las superficies, e incluso factores como la ropa o la actividad física.

Para cuantificar esa exposición se utilizó el índice UTCI (Universal Thermal Climate Index en inglés), que expresaba mediante una temperatura la respuesta fisiológica del cuerpo expuesto a condiciones ambientales.

Por la tarde se observó que la temperatura del césped a la sombra de árboles puede ser 10 grados inferior a la del césped al sol

Asimismo, para este trabajo se construyó un sistema biometeorológico que medía simultáneamente todas las variables necesarias para el cálculo del UTCI. De esta manera, los investigadores reprodujeron las condiciones de exposición de una persona que camina por la ciudad para estimar su confort térmico.

Respecto a las medidas de temperatura de superficie, se vio una diferencia muy notable de calentamiento entre diferentes tipos de superficies. Por ejemplo, por la tarde se observó que la temperatura del césped a la sombra de árboles puede ser 10 grados inferior a la del césped al Sol, y unos 20 grados inferior a la de los caminos de tierra y entre 25 grados y 30 que la del asfalto.

Esta variación entre las superficies se refleja en las diferencias de temperatura del aire observadas entre las zonas del parque y las áreas urbanas circundantes. A lo largo de un mismo recorrido, se ha registrado un incremento aproximado de 1,5  grados entre las mediciones realizadas en las proximidades del interior del parque y las efectuadas justo en el exterior.

La percepción del calor 

Además, el equipo realizó encuestas a pie de calle para registrar la sensación térmica, el confort, la valoración del entorno, la percepción de riesgo o malestar asociada al calor y la predisposición a adoptar medidas de protección frente a las altas temperaturas.

Se realizaron las mediciones con encuestas a las personas que transitaban por esas zonas

Así, el estudio permitió comprender hasta qué punto la exposición térmica medida por los instrumentos coincidió con la experiencia subjetiva de las personas y qué factores influyen en esa relación.

Para ello se seleccionaron dos zonas del parque de El Retiro y dos calles con características urbanas diferentes. Durante cuatro jornadas, en un periodo de tres horas, se realizaron las mediciones con encuestas a las personas que transitaban por esas zonas. 

La información obtenida durante esta campaña servirá para mejorar las simulaciones numéricas a diferentes escalas del proyecto MULTIURBAN y para el diseño de estrategias de adaptación al cambio climático, como la planificación de espacios verdes y otras soluciones basadas en la naturaleza orientadas a reducir la exposición de la población al calor y mejorar el confort térmico en las ciudades.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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