La Agencia SINC lanza su primera audioserie: ‘Las científicas del coronavirus, retratos sonoros de una pandemia’. Un podcast narrativo de seis episodios cuyas protagonistas son investigadoras españolas que buscan soluciones a esta crisis sanitaria global. La idea original de la periodista Núria Jar cuenta con fondos de emergencia para periodistas de la National Geographic Society.
Los restos de una joven de 9.000 años de antigüedad, enterrada con herramientas de caza mayor en Perú, contradice la hipótesis de que la caza prehistórica era dominio exclusivo de los hombres.
Las cuarentenas escolares y las tareas domésticas están suponiendo una pesada losa, en especial, para las mujeres. La médica Carme Valls, autora del libro Mujeres invisibles para la medicina, alerta de los riesgos que esta sobrecarga está teniendo en su salud mental, ya maltrecha en un mundo sexista. La experta pide que se escuche a las mujeres y que se incluya la visión de género en la práctica médica y en toda investigación.
Era una sospecha que ahora se confirma con datos. Estudios internacionales revelan que en la crisis sanitaria global las mujeres están haciendo menos investigación, también sobre el propio coronavirus. Esta marcha atrás en la equidad de género tiene importantes implicaciones para el avance de la ciencia. Entre las razones están la desigualdad en la carga de cuidados y en la distribución del liderazgo.
La Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia e Innovación ha analizado cómo ha afectado el contexto de la COVID-19 al sistema de ciencia e innovación español en términos de igualdad. El informe destaca que la brecha de género en la productividad científica, agudizada en esta crisis, tendrá consecuencias en la progresión de las carreras de las investigadoras.
El confinamiento ha puesto al límite a las personas a cargo de niños y familiares dependientes, y las mujeres se llevan la peor parte. También las científicas. Los primeros estudios señalan que ellas están publicando menos y arrancando menos proyectos nuevos que sus colegas hombres.
Son ingenieras, físicas, químicas y expertas en tecnologías de la información. Trabajan en el CERN, en Ginebra, varias de ellas en su famoso acelerador de partículas. Los laboratorios de este gran centro de investigación tienen una plantilla fija de unos 2.500 trabajadores, de los que un 20, 6 % son mujeres, según los datos oficiales. Estos días, como muchos de nosotros, teletrabajan desde sus casas tras el cierre de las instalaciones hasta nueva orden por la COVID-19.
Los efectos de la COVID-19 y el confinamiento son distintos para cada persona. En la carga de trabajo, la exposición a la violencia y la vulnerabilidad laboral hay diferencias de género; incluso en la proporción de voces autorizadas que opinan sobre esta crisis en los medios. Portavoces de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas alertan de que conocer estas diferencias es clave para saber dónde intervenir, ahora y en el futuro.
El cierre de centros educativos en varias ciudades españolas como medida de prevención frente al COVID-19 está suponiendo todo un reto para las familias. La socióloga recalca que medidas como el teletrabajo son un parche y que, por ahora, no hay una solución prevista para gestionar esta nueva situación.
Es experta en las técnicas de imagen que permiten asomarse al interior de nuestro cerebro y está harta de oír que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Ella creó el término ‘neurobasura’, con el que denuncia la mala ciencia que trata de justificar ideas obsoletas sobre la naturaleza de unos y otras.