La crisis de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en Europa marcó un antes y un después en la dieta de los lobos de Galicia, que hasta el año 2000 se alimentaban principalmente de carroña de animales domésticos. Un nuevo estudio demuestra que, a partir de la normativa sanitaria europea que prohibió el abandono de ganado muerto, los lobos han aumentado su consumo de jabalíes, corzos y ponis salvajes, pero también el ataque a las explotaciones de vacuno ante la escasez de alimento en ciertas zonas.
Seguir un estilo de vida saludable resulta fundamental en las embarazadas para que sus bebés tengan un buen desarrollo y nazcan sanos. Hasta ahora, los hábitos anteriores al periodo de gestación no parecían afectar al niño. Pero un estudio, en el que han participado 19.000 mujeres, vincula a las madres que llevaron una alimentación más sana antes del embarazo con una tasa menor de niños con anomalías cardiacas.
Las dietas con las que se pretende bajar de peso, a menudo, recomiendan la restricción del consumo de hidratos de carbono. Esto se explica porque al consumir pocos carbohidratos se reduce la producción de insulina y se aumenta la quema de lípidos. Sin embargo, un equipo internacional de científicos ha publicado un estudio en el que demuestran que la dieta baja en grasas provoca una mayor pérdida de grasa corporal que las dietas en las que se consumen pocos hidratos.
El estómago de los pandas no está adaptado para una dieta casi exclusiva de bambú. Un equipo internacional de científicos ha seguido a estos animales con tecnología GPS para saber cómo sobreviven con esta alimentación. Sus conclusiones indican que un gasto bajo de energía y la hormona de la tiroides permiten a estos osos, de aspecto carnívoro, masticar bambú todo el día.
En un estudio realizado en diez colegios españoles, solo el 17% de los menores presentó valores adecuados de vitamina D. La investigación, dirigida por la Universidad Complutense de Madrid, revela que los niños con los niveles más bajos de la vitamina tienen más alta la tensión y los triglicéridos, lo que aumenta el riesgo de que sufran enfermedades cardiovasculares en el futuro.
Comer chocolate ha gozado de mala fama debido a la alta cantidad de calorías que aporta. Era además uno de los primeros alimentos en eliminarse de las dietas para bajar de peso. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha analizado los datos de una encuesta a casi 21.000 adultos sobre la dieta y el estilo de vida, y concluye que los que consumen chocolate de forma habitual y en cantidades pequeñas (hasta 100 gramos al día) pueden padecer menos enfermedades cardiacas e ictus.
Aumentar la calidad sensorial y nutricional de los productos sin gluten, al tiempo que se reduce su coste, es uno de las principales demandas de las asociaciones de celíacos. Un reto que sólo podrá lograrse si empresas agroalimentarias y centros de investigación trabajan de la mano. Así lo afirma Juan Ignacio Serrano Vela, doctor en Biología y responsable de Investigación y Formación de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de Madrid. Serrano Vela ha participado en la VIII Jornada de Innovación y Tecnología Alimentaria CTIC-CITA & Cajamar, celebrada este mes en Calahorra (La Rioja).
Las recomendaciones dietéticas apoyan el consumo de productos lácteos como parte de una dieta saludable. Sin embargo, tras analizar la relación entre la ingesta regular de yogur y la calidad de vida relacionada con la salud, un estudio español en más de 4.000 personas sostiene que no se asocia con la mejora de los parámetros físicos y mentales analizados.
La calidad de la dieta en los hogares de los países empobrecidos depende del acceso de las madres a recursos sociales y económicos. Un estudio en Nicaragua muestra que si las madres gestionan esos recursos, mejora la alimentación de todos los miembros del hogar, y de los niños en particular. La educación de estas mujeres es otro factor esencial.
Dos nuevos estudios confirman el vínculo genético en los casos de obesidad, más importante que los hábitos dietéticos o el deporte. Los resultados revelan por qué algunas personas son más propensas que otras a ganar peso y señalan 140 posiciones del genoma relacionadas con esta enfermedad.