Las denuncias por el uso indebido de estas tecnologías han aumentado en el país norteamericano y, según un estudio, al menos un 55,3 % de los adolescentes menores de 17 años generaron desnudos fotográficos con ellas. Los expertos advierten que las víctimas de estos fenómenos suelen sufrir consecuencias similares a otras formas de explotación sexual infantil, como una sensación de deshumanización.
El trabajo llevado a cabo por un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Centro de Investigación en Ciencias Sociales de Berlín concluye que los incentivos aplicados dentro del aula pueden reducir las desigualdades socioeconómicas. También muestra que el entorno familiar condiciona la disposición de los niños a esforzarse y que las diferencias de origen pueden mitigarse mediante recompensas educativas sencillas.
A pesar de que las mujeres sostienen casi el 40 % de la investigación en España, su voz sigue infrarrepresentada en el espacio público. Esta brecha de visibilidad no solo distorsiona la percepción del talento investigador, sino que impone un techo de cristal simbólico en el imaginario infantil, alejando a las niñas de la ciencia antes incluso de que decidan su vocación.
Un estudio revela que las desigualdades sociales y culturales influyen sobre el tabaquismo. Así, quienes sufren mayores desventajas económicas tienden a consumir un mayor número de cigarrillos, cuentan con un grado de adicción mayor y les cuesta más abandonarlo.
Un informe de la Universidad de Comillas revela que, desde la revalorización de perfiles de grados como la Ingeniería Informática o Matemáticas hacia sectores como la inteligencia artificial o el Big Data, el porcentaje de alumnas ha descendido bruscamente. Además, la brecha entre géneros en áreas STEM apenas ha disminuido en los últimos años.
Un informe de Save The Children revela que los delitos de abuso sexual en redes han crecido un 13 % en los últimos dos años, con más de mil denuncias en 2024. Además, la organización avisa que estos datos son solo “la punta del iceberg”.
Dos investigaciones lideradas por el Instituto de Salud Carlos III afirman que el consumo de pornografía con contenido violento en hombres y mujeres se relaciona con una mayor probabilidad de asumir comportamientos sexuales de riesgo y aceptar violencia contra las mujeres.
Una investigación internacional a lo largo de 30 años demuestra que los estereotipos de hombres ambiciosos y mujeres cuidadoras en el trabajo siguen vigentes, y derivan de los diferentes roles sociales que suele desempeñar cada género.
Investigadores del Complexity Science Hub de Viena vinculan el aumento de los lazos sociales cercanos desde 2008 con el crecimiento de la polarización ideológica, un fenómeno que podría amenazar la tolerancia y la democracia.
Una investigación de millones de imágenes en internet revela que las mujeres son representadas como más jóvenes que los hombres, especialmente en trabajos de más ingresos y estatus. Según los resultados, estos sesgos también aparecen en modelos de IA a la hora de evaluar currículums.